'Si Don Alfonso levantara la cabeza' por Jacqueline Campos
No, Don Alfonso mejor que no la levante
porque del dolor de cabeza que le entraría no podría usted retomar el descanso
por los siglos de los siglos. Máxime cuando se dedicó en cuerpo y alma a crear
una imagen de Marbella que queda a años luz de la que algunos descubridores se
empeñan en dar. De todos es sabido que cualquier comparación es odiosa pero en
esta ocasión es inevitable hurgar en parte de la historia de nuestra ciudad. Me
refiero a la que catapultó Marbella como referente turístico internacional de
la clase, exquisitez y refinamiento. Y desde el pasado viernes no paro de dar
vueltas a este capítulo.
De que ha servido, Don Alfonso, que
consiguiera convencer a las familias europeas más importantes para que vinieran
aquí o que se instalara en el hotel Marbella Club para convertir este
entrañable pueblo en el escaparate mundial del glamour, si después de sesenta
años una pandilla de zopencos venidos a más pisotean ese esmerado y difícil
trabajo. Y no me refiero al suyo solamente, también al de nombres tan queridos
para nosotros como Ana de Pombo, Jaime Parladé, Pepe Carleton, Menchu Escobar,
Luis Carrasco, Nacho Ángulo, o mi adorado Paolo Ghirelli. Personas que en Marbella
no necesitan presentación pero si un gran reconocimiento por lo bien que lo
supieron hacer.
A ellos no les hacía falta llenar las
fiestas de una legión de ‘señoritas profesionales’, ni verter litros de champan
ni decorar los lugares con barras metálicas para que las bailarinas hagan Pole
dancing como en los clubs de alterne de toda la vida. Venga ya, hombre. No
quieran darnos lecciones de modernidad y al menos moléstense en fiestas y
presentaciones que luzcan como las organizadas, también por ustedes, en los
enclaves internacionales y grandes joyas del Mediterráneo. Porque estoy segura
que socios ilusionados no les han faltado en Marbella, ni medios de
comunicación para su promoción, tampoco.
La realidad de todo esto es que, de nuevo,
estamos ante personajes mediáticos de paso que en septiembre harán sus maletas
y vaya usted a saber si con billete de vuelta.
Y a partir de ese momento, caballeros conquistadores ¿como se van a
divertir entonces los millonarios, perdón los billonarios? Por cierto, que Marbella
tenga una clientela de alto nivel, como repiten y que ha sido el factor a tener
en cuenta para estos desembarcos, no ha sido suficiente motivo para ser merecedora
de exactamente la misma respetabilidad que el resto de clientela europea.
Si al más famoso de los Hohenlohe le
hubieran pedido su opinión acerca de quien traer a estos exclusivos clubs,
hubiera aconsejado una lista de apellidos ilustres. Porque así lo hizo a lo
largo de treinta años. Actrices y actores como Liza Minnelli, Deborah Kerr, Mel
Ferrer, Stewart Granger, Sean Connery o familias de fortuna como los Rotchild,
Goldsmith y Von Pantz. De no haber sido así, hubiera preferido quedarse
en el sillón de su acogedora casa, tal y como hizo los últimos años de su vida,
ya intuyendo lo que estaba por venir. Menuda lección de savoir faire!
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