Hacienda Somos Todos

Columna Diario SUR. Sábado, 7 de julio 2012

'Hacienda somos todos' por Jacqueline Campos


Es evidente que a la  gran mayoría de los ciudadanos no les gusta esta frase. Vamos, que no quieren ser Hacienda, que siempre aparece como una institución que persigue y sanciona, embarga y amarga a la gente. Sin embargo, estoy segura que la mayoría de los ciudadanos estarían dispuestos a afirmar que los servicios públicos somos todos. Bueno, al fin y al cabo, es lo mismo. Pero sí conviene recordar que el Ministerio de Hacienda es el que recauda la mayor parte de los impuestos y quien, a través de los presupuestos, reparte los ingresos a los distintos ministerios, organismos, comunidades autónomas, ayuntamientos, etc. Traigo esto a colación, para decir lo mismo que la vicepresidenta Soraya Sáez de Santamaría cuando explicaba el plan aprobado por el Gobierno para combatir el fraude fiscal, refiriéndose gráficamente a que se había acabado ya la preguntita famosa de “lo quiere usted con IVA o sin IVA”.
Estamos naturalmente de acuerdo con esta campaña y especialmente que se transmita de manera docente. Incluso la idea de que quien defrauda en el pago de sus impuestos, defrauda también a todos los que requieren de los servicios públicos que, naturalmente, solo pueden ser mantenidos sobre la base de la solidaridad general que significa el pago de los impuestos según la capacidad económica de cada ciudadano. Asimismo, no pagar los impuestos debidos pone de manifiesto un escaso sentido democrático. Al fin y al cabo, la democracia actual está basada en una serie de servicios públicos esenciales sin los cuales carece de sentido hablar de sistema democrático.
Me parece bien, por tanto, que se programen estrictos planes de persecución al fraude fiscal y a los defraudadores, que se destinen los inspectores y subinspectores necesarios a este fin y también que se endurezca la normativa. Sin embargo, entiendo que hay unos límites que no se deben traspasar, so pena de perjudicar a los ciudadanos normales en lugar de a los defraudadores. Por eso, la novedad de que se autorice a los inspectores de Hacienda a decretar embargos preventivos cuando tengan sospechas de fraude, me parece bastante peligrosa. Mientras se dote a estos inspectores de un arma que no permitirá discusión alguna, tengo por seguro que las victimas serán, en su mayoría, ciudadanos normales y que existirá menos margen de actuación legal para el ciudadano de a pie.
Por otro lado, me parece totalmente fuera de lugar que se hable de que algunas infracciones fiscales no prescribirán y que recibirán el mismo tratamiento que un delito de genocidio o asesinato terrorista. O lo que es lo mismo, decir que un delito de violación tiene un plazo de prescripción, un tiempo durante el cual puede ser perseguido y penado el autor de ese crimen, mientras que una infracción administrativa fiscal será imprescriptible. Esto no es fácil de comprender o, mejor dicho, no hay quien lo entienda. ¿Qué les parece si se declarara imprescriptible el delito de financiación ilegal de partidos políticos, el cohecho, la administración desleal de sociedades u organismos públicos o la prevaricación? por ejemplo.  

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