'Riesgo Cero' por Jacqueline Campos
El dueño de la empresa Diviertt, organizadora de la
repugnante fiesta del Madrid Arena, ha declarado ante el juez entre sollozos y
chulerías. Lo ha hecho para dar detalles de la tremenda desgracia que supuso la
muerte de cuatro jóvenes y las gravísimas heridas producidas a una quinta
adolescente en una auténtica ratonera. Un fatídico episodio que nos supuso a
todos, especialmente a los que somos padres o madres de chavales de esta edad,
un shock realmente duro. Y no porque esto fuera una sorpresa, puesto que todo
el mundo temía que algo de esto iba a pasar, sino por lo que supone que este
tipo de accidentes se repitan y especialmente porque vivamos en una sociedad
donde sólo se aprende o se avanza, al menos en este tipo de cuestiones, a base
de la muerte de seres humanos. Es algo difícil de entender pero esta es la
sociedad que hemos hecho entre todos y que, en muchos aspectos, nos avergüenza
en nuestro fuero interno a la mayor parte de las personas de bien.
El tema está naturalmente bajo la investigación judicial y
todo parece indicar que el juez que tiene bajo su responsabilidad llevar a cabo
las investigaciones correspondientes para aclarar los hechos, es un serio
profesional. Sin embargo, para una profana en la materia resulta sorprendente
que habiendo tanto daño personal, no se hayan adoptado medidas cautelares
especialmente sobre el titular de la empresa.
En fin, esperemos que se investigue hasta el fondo de la cuestión en todos sus
recovecos, se depuren las responsabilidades a todos los niveles, políticos,
civiles y penales y, aunque no sea jurídicamente ortodoxo, se impongan medidas
ejemplares para quienes son capaces de enriquecerse sin que les importe lo más
mínimo la seguridad de las personas.
Por cierto, vaya de antemano mi repulsa personal a la
actuación del Ayuntamiento de Madrid, tanto responsables políticos como
técnicos, Policía Municipal y, de manera especial, a los rectores de la empresa
pública Madrid Espacios y Congresos. Su presidente tuvo la desfachatez, ya que no
puedo creer en la ignorancia, de decir ante la prensa que se había enterado por
los medios que la empresa organizadora del evento no pagaba los seguros
sociales. Pero dejando el tema a los jueces y abogados, lo que sí considero de
vital importancia es no permitir que esto se olvide y que dejemos de insistir
en la necesidad de que los actos multitudinarios del tipo que comentamos en
recintos cerrados o abiertos, tengan unas nuevas regulaciones legales que
impongan garantías y unos férreos procedimientos que aseguren las mismas.
Otra cuestión que debe tenerse muy en cuenta es que la Policía
Municipal tiene la obligación de comprobar que no se excedan los aforos máximos
permitidos, como debió haber hecho en el caso Arenas y, en caso contrario, adoptar
las actuaciones correspondientes de inmediato. Sin ir más lejos, agentes
municipales en colaboración con los nacionales clausuraron días pasados, una
fiesta ilegal en el sótano de una nave industrial en Estepona. Las causas, pues
las citadas anteriormente, ni licencia ni seguridad ni sanidad. Buena actuación
para fumigar la existencia de ratas callejeras que ponen en peligro la vida de
nuestros hijos para lucrarse sin ningún tipo de moral. Y la respuesta a lo que
usted está pensando, para mí es clara, si no hay Policía Municipal suficiente que
no se autoricen estos eventos.
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