'Intolerancia' por Jacqueline Campos
Ayer se celebró el Día Internacional para la
Tolerancia, así lo dice el calendario de días especiales desde que hace más de
quince años la Asamblea General de las Naciones Unidas invitara a los Estados
Miembros a que el 16 de noviembre de cada año se destacara con actividades
dirigidas a los centros de enseñanza y al público en general. Y con un
compromiso por parte de los Jefes de Estado y de Gobierno de fomentar la libertad,
el bienestar y el progreso de todos los hombres, mujeres y niños. Desconozco si
concretamente ayer se llevó a rajatabla tal promesa porque lo del diálogo, respeto
y cooperación entre diferentes culturas, civilizaciones y pueblos, es decir la
tolerancia con sus diez letras, brilla por su ausencia el resto de los muchos
días del año.
Libertad en una semana en la que una huelga general
abre un debate sobre el derecho de los trabajadores a la protesta o el derecho de
empresarios y empleados al trabajo, con el aditivo de una auténtica batalla
campal en las principales capitales españolas que empaña lo que debe ser una
práctica democrática y que irremediablemente nos hace pensar seriamente en tres
valores fundamentales, la huelga, el trabajo y la libertad, la misma que figura
en el Documento
Final de la Cumbre Mundial del 2005, a la que se comprometían los grandes
dirigentes. Preocupa que en la retina nos quedemos con imágenes de insultos
entre nosotros mismos como consecuencia del enfado generalizado contra las
últimas acciones del Gobierno.
Conmemorar un
bienestar para recibir la noticia de una recién aprobada ley de medidas por la
que se reforzará la protección a aquellos deudores de hipotecas más vulnerables
y a los que se les perdonará la vida dos años más. Algo es algo, porque hasta
los que han tildado la decisión de la Asociación Española de la Banca y del
Gobierno central de ‘parche’, dicen respetarla para mantener un espíritu
constructivo. Los expertos que anuncian un incremento de desahucios en nuestra
provincia, reclaman la paralización total de las ejecuciones hipotecarias que
ponen en la calle a familias enteras después de marearlas, y todo debido a la
falta de coordinación entre las distintas administraciones. Un hecho, este
último, que se repite en todos los aspectos de nuestra vida.
Ya solo me queda hablar del progreso de las personas, el
tercero de los compromisos de aquel 16-N en el que nació este Día Internacional
de la Tolerancia. Pero no lo voy a hacer yo, hoy van a ser las mentes
brillantes, que seguro les harán pensar mucho más. Decía Ortega y Gasset que el progreso no consiste en aniquilar hoy el ayer, sino, al revés, en
conservar aquella esencia del ayer que tuvo la virtud de crear ese hoy mejor. O Albert Einstein quien
mantenía que la palabra progreso no tiene ningún sentido mientras haya niños infelices.
Aunque yo me quedo con las palabras del gran genio Charles Chaplin quien
afirmaba que cuando el hombre se dé cuenta de sus profundas equivocaciones, se
habrá acabado el progreso de la ciencia.
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