'No te vayas todavía, no te vayas por favor' por Jacqueline Campos
tema de las inversiones de árabes es una cuestión que
viene estando en el candelero desde hace mucho tiempo en nuestra costa.
Prácticamente desde la época de los famosos petrodólares, las inmensas
posibilidades de inversión que ha facilitado la industria del petróleo en esos
países y las fabulosas fortunas personales que se han generado alrededor de las
casas reales o de los círculos gobernantes, han propiciado promesas de aportaciones
millonarias que cuando se anuncian aparecen con una capacidad de transformación
y mejora de las zonas favorecidas que hace que sean bienvenidas como auténticos
manás.
Aquí, para no ir más lejos, nos encontramos con las
inversiones de la Casa Real saudí, tanto
en Marbella como en Estepona. Pues bien, las de este último municipio han sido afectadas
por el Decreto-ley 5/2012 de la Junta que establece unas nuevas reglas
urbanísticas para la protección del litoral de Andalucía. Por lo tanto dichas
ilusiones, es decir 1500 viviendas y hoteles de lujo, quedan paralizadas hasta
que no se produzca la adaptación del plan municipal al Plan de Ordenación Territorial
de Andalucía, POTA, algo que suena así como a mareo. Y por otra parte, tenemos
la famosa inversión del Jeque de Qatar en el que tenía previsto llamarse Puerto Al Thani Marbella. La súper mega obra que se
traducía en 400 millones de inversión total, 1.200 atraques y la
creación de 3.000 puestos de trabajo indirectos, y de la que no se sabe absolutamente
nada.
Recientemente he tenido conocimiento que el emir de Qatar ha
anunciado una inversión de mil millones de euros en la isla italiana de
Cerdeña, concretamente en la zona de la famosa Costa Esmeralda, y que otro gran
empresario de Oriente Medio tiene previsto una inversión en la provincia de Sassari
de más de 400 millones de dólares. ¡Vaya tela! ¿Por qué en nuestra Andalucía estas
inversiones finalmente no terminan de cuajar y, en consecuencia, no llega a producirse
la esperada y anhelada generación de empleos? Porque al final esto es lo que
realmente nos interesa a todos, que nuestra gente tenga trabajo y viva
dignamente.
Habría que preguntarse porque estos grupos que inicialmente
han escogido nuestra tierra para invertir, finalmente pierden el interés de hacerlo y terminan
marchándose a otro sitio, o simplemente trasladan las citadas inversiones a
otro destino. Y es que no parece muy razonable que a estos grandes inversores,
y a los demás tampoco, se les cambien las reglas del juego en mitad del partido.
Lo digo por el famoso Decreto-ley de la Junta de Andalucía que tanto daño puede
hacer en la Costa del Sol, dejando fuera una serie de proyectos importantes que
podrían mejorar en algo nuestra maltrecha
situación de empleo.
Creo que todos deberíamos reflexionar si realmente estamos
actuando en la forma correcta. Porque esta claro que no resulta admisible que
se nos vayan los pocos inversores que siguen apostando por nuestra tierra, que
deberíamos todos ser conscientes de la necesidad de entender mejor a los
inversores y la conveniencia o, más bien, la absoluta necesidad de darles más
cariño y ser incluso más flexibles con sus condiciones. Ya lo somos en muchos
otros temas en los que no nos jugamos tanto.
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