'Palo Recortado' por Jacqueline Campos
Vino de gran complejidad que conjuga la
delicadeza aromática del amontillado y la corpulencia en el paladar del
oloroso. La elaboración del palo cortado es el ejemplo más palpable de la
necesidad que tiene el bodeguero jerezano de identificar claramente la
auténtica vocación de cada tipo de vino y de actuar en consecuencia. Así,
literalmente. Por su parte, el palo recortado, es lo que le espera a este país
gobernado por un puñado de políticos de gran complejidad que por mucho que
conjuguen los aromas con los paladares no van a ser capaces ni de conseguir un
mosto peleón, es decir vulgar y adulterado. Y, desde luego, sin tener aptitudes
para identificar la vocación de nadie y mucho menos de actuar en consecuencia.
El mapa del tijeretazo es el más
borrascoso de todos los tiempos, meteorológico e histórico de la democracia. No
hay comunidad autónoma ni municipio que se haya librado de los ajustes para
afrontar la penosa situación económica. Todos tirando de la imaginación hasta
límites insospechados para ser capaces de pagar las deudas. No es que vivamos
época de vacas flacas, es que no hay ni vacas y las tres o cuatro que
dormitaban plácidamente en Tarifa, dentro de poco pacerán en los garajes de la
colmena de adosados que se les viene encima. Aunque realmente es difícil pensar
hoy quien podrá comprar alguna vivienda con la que está cayendo y con la
cantidad de ellas que recaerán en el famoso ‘banco malo’.
Palabras como crisis, déficit, tijeretazo,
ajustes, recortes, impuestos, subidas e incrementos, nunca en la historia
habían sido tan usadas, tan gastadas como lo son ahora y todas para intentar
sujetar un sistema de bienestar que se nos escapa de las manos, se nos evapora
mientras vamos bajando de la nube celestial en la que nos hemos colocado
durante algunos años que ahora vemos totalmente irreales, mientras vamos
cayendo hacia la realidad que nos acogota cada día más. Al menos está lloviendo
pronto y bien y eso nos reconforta pensando que ayudará a recuperar los
tremendos daños forestales y ambientales que nos provocó el tremendo incendio
del verano aunque ahora en el otoño, que nos prometen caliente, nos acechen
otros incendios todavía más peligrosos si cabe.
Por un lado, el tan traído y llevado
rescate que a ver si De Guindos se aclara de una vez. Por otro, el incendio de
quienes quieren que nos gobernemos por las formas asamblearias que nos
recuerdan nuestros tiempos estudiantiles y pretenden eliminar el Parlamento y,
en fin, ya nuestros amigos catalanes independentistas que son como algunos
virus de nuestros organismos que saltan y producen la enfermedad en cuanto
observan la menor debilidad en el organismo. Por cierto, bastaría con que los
mandatarios alemanes o franceses dijeran que la Unión Europea no admite
secesiones de los países que la constituyen para que se acaben todas estas
deleidades independentistas. Y ya pensar que el día que me toque el gordo de la
lotería me lo van a entregar más delgado que si hubiera seguido la dieta Dukan,
llego a la conclusión de que todo esto da lugar a un auténtico palo recortado,
un caldo de meditación ideal para su lenta degustación.
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