Bienvenido Mr. Marshall

Columna Diario SUR. Sábado, 15 de diciembre 2012

'Bienvenido Mr. Marshall' por Jacqueline Campos


Aplaudo que el más famoso fabricante textil sueco apueste por nuestra ciudad por segunda vez  y ocho años después de la primera incursión en Marbella. Pero sobre todo lo que más me reconforta es saber que treinta familias van a tener un puesto de trabajo a partir de ahora en este nuevo centro de Puerto Banús. Es el mejor regalo de Navidad que nos podían hacer nuestros amigos europeos nórdicos que además nos pusieron hasta una alfombra roja y canapés para su inauguración. No descuidan ni un detalle, nos miman y transmiten que nuestro país continúa siendo dinámico y con mucho potencial. En definitiva que confían en España.
No es la única cadena de distribución que sigue creyendo en el consumidor español con la fórmula mágica de un cambio de estrategias y bajada de precios, auténticos factores para que esa confianza sea recíproca. También lo hacen los americanos con sus hamburgueserías anunciándonos que invertirán 160 millones de euros de aquí a dos años. Además, yo desconocía que la materia prima de sus establecimientos en España, cerca de 500 y más de 70 en Andalucía para más señas,  procede de 30.000 ganaderías españolas y de la huerta nacional. Hablamos de un auténtico compromiso del grupo con los productos nacionales, el empleo y la responsabilidad social. Son sólo dos ejemplos para no caer en la dichosa espiral de pesimismo a la que nos han acostumbrado.
Digo yo que si estas empresas, que disponen de profesionales altamente capacitados para investigar las debilidades y fortalezas de los mercados donde implantarse, han decidido invertir aquí en nuestra ciudad y por tanto realizar una apuesta a medio plazo por Marbella, será por algo. Supongo que tras esta decisión empresarial, se encuentra la convicción de la capacidad de consumo de quienes vivimos en Marbella, lo cual, a su vez, implica también confiar en la actividad económica de nuestra ciudad.
En fin, que resulta realmente alentador ver que las empresas extranjeras siguen confiando en esta localidad, en su capacidad de generar consumo y por tanto riqueza. Y esto no es cuestión baladí sino todo lo contrario, es una de las claves de nuestra supervivencia como ciudad que, al fin y al cabo, ostenta y debe seguir ostentando el liderazgo de uno de los destinos turísticos, que mal que pese a algunos, sigue siendo uno de los más importantes de Europa. Ahora lo que hace falta es que también confíen las empresas e instituciones nacionales porque, a veces, el enemigo lo tenemos en casa. Y que sepan sacar adelante nuestra marca con el comportamiento social, económico y medio ambiental equiparable, en lo bueno y en lo malo, a compañías que operan en primera línea a nivel mundial. Porque resulta obvio que se puede hacer promoción de nuestras tierras hablando de algo más que de sol y playa a los turistas.

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