'La mujer del César' por Jacqueline Campos
La mujer del César no sólo debe ser
honrada sino parecerlo. Y qué verdad encierra este aforismo latino, sobre todo
cuando se trata de personajes tan públicos y populares como lo era la consorte
del dictador romano. Porque desde entonces hasta nuestros días, el no sólo ser
sino parecer, es un deber que llevan bien aprendido los que mejor se saben la
lección. Ahí tienen a la canciller Ángela Merkel que por segunda vez vuelve a
brillar como ninguna en el mundo de las mujeres más poderosas según Forbes, la
revista financiera que en su día creó el periodista escocés Bertie Charles de
nombre de pila.
En esta lista de las
cien mujeres con más poder del planeta, basada en la influencia, la presencia
en los medios de comunicación y el poderío económico, repiten
de igual forma en los puestos segundo y tercero la secretaria de Estado de USA, Hillary Clinton, y la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff. De Hillary que vamos a
decir que no hayamos mentado en un sinfín de foros y sobremesas al
automedicarse política como antihistamínico a la erupción que sufrieron sus
sienes en un momento dado del pasado. Y mira tú por dónde que va y se le da
estupendamente. Sobre Dilma, la más desconocida, ya apuntaba maneras cuando en
su juventud exhibía dotes de sargento para imponer sus órdenes entre compañeros
y así ganarse la fama de ser una mandona implacable. Sólo queda felicitar a los
asesores de imagen por su trabajo intensivo hasta el día de hoy.
Y del ránking mediático dominado por Jefas
de Estado, obligatoriamente tenemos que desviar la atención hasta los tabloides
británicos. La noche loca en Las Vegas del segundo hijo del heredero de la
corona, el príncipe Enrique y la publicación en una web norteamericana de las
fotos del joven desnudo junto con varias mujeres, ha llevado a la Casa Real a pedir a los
medios británicos que no publiquen dichas instantáneas controvertidas. Ha
recordado que su difusión constituye una violación de la vida privada del
príncipe, pero vamos que los medios nacionales no pensaban hacerlo. Es decir,
una cuestión de imagen decidida por la propia prensa al ser prácticamente
imposible controlar a Harry desde los mismísimos aposentos reales.
Por cierto, no sé si habrán
tenido la ocasión de ver unas imágenes del ex presidente Felipe González a
bordo de un yate en pose de ‘tú me das cremita’ y fumando su habitual habano,
no sabemos si regalo de boda de los mandatarios cubanos. O la cerveza, o las
tapitas, observar el crecimiento de los bonsáis o estar mucho tiempo sentado
diseñando joyas, algo de esto ha tenido que ser la causa de la transformación
física del socialista más guaperas de la historia. Aunque pensándolo bien, ha
tenido que ser la tranquilidad que da disfrutar de una buena pensioncita de
jubilado todos los meses. Pero en este caso, me pierdo porque no sé si Felipe
es y parece, parece lo que es o si te he visto no me acuerdo. Buena forma de
empeñarse en llevar la contraria a Don Julio César.
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