'Hacer el agosto' por Jacqueline Campos
‘Ante problemas sociales tan graves, celebrar de una
manera ostentosa ciertas fiestas es invitar a que una parte del pueblo se
rebele con justicia, aunque sin violencia’. Fueron las palabras textuales del
que era obispo emérito de Málaga, Monseñor Ramón Buxarrais y que las pronunció
en los años ochenta. Resaltaba que, lógicamente, estaba a favor del turismo, de
las fiestas, del tiempo libre y de las vacaciones, pero siempre que se hiciera
de una manera que no diese lugar a una humillación o provocación. A partir de
ese momento Buxarrais se convertía en el azote de la jet y, como consecuencia
directa, alguna de las galas más destacadas dejaba de celebrarse como fue la
organizada por la Cruz Roja.
Aquella asociación que presidió durante muchos años la
tan querida por todos, María de Salamanca, Condesa de Los Llanos marcó la
estela de las fiestas benéficas en Marbella con una buena dosis de glamour,
elegancia, pero ante todo seriedad. Se celebró durante muchos veranos y a ella
acudían vecinos, turistas, personalidades y todo aquel que quería participar
altruistamente en esta cita anual con la caridad. Pues aun así, poco después y quizás
con la maniobra oportunista de algún que otro político que le vino al pelo el
mensaje del monseñor, se anuló de un plumazo la que era, sin duda, una
verdadera gala benéfica cuyos fondos revertían directamente a las personas
necesitadas de la ciudad, organizada por una cadena de hombres y mujeres que
vivían y trabajaban aquí.
Los más solidarios recuerdan que
desde entonces las galas de la Asociación de la Lucha contra el Cáncer,
Concordia Antisida, Rotary Club y Horizonte-Proyecto Hombre, han luchado
durante cerca de treinta años a muy duras penas para que cada verano se celebre
lo que para estas asociaciones supone el refuerzo económico que alivie algo las
estrecheces con las que cuentan para las ayudas del día a día, tanto a
necesitados como a enfermos de Marbella. Lo que me parece sangrante es que este
mismo año, una de las citas más señeras como
la del Cáncer, no haya podido llevarse a cabo. Que en los bolsillos no se
pueda rascar lo que antaño se rascaba es de una lógica aplastante, pero que la
asistencia a la misma sea sustituida o eclipsada, me da lo mismo, por otra u
otras foráneas, es lamentable. De fuera vendrán y de tu casa te echarán. Así
como suena.
Porque ya me contarán ustedes que
pintan en Marbella, representantes de asociaciones benéficas de otros países o
ciudades que con famoso bajo el brazo aparecen en el verano para tratar de
engatusar a los más generosos, darles la oportunidad de su minuto de gloria por
si salen en la foto de refilón junto a alguna que otra celebrity, si hay suerte
claro, y pare usted de contar. Porque de la posibilidad que ese vecino salga
del apuro de dar de comer a los suyos, o del enfermo del bloque de enfrente que
pueda ser atendido como merece, de eso, nada de nada. ¿Por qué? muy sencillo,
los fondos no quedan en la ciudad. El
Ayuntamiento asegura que tomará medidas, aunque dudo que tenga una solución
desde el punto de vista jurídico. Se trataría más bien de actitudes y de
concienciar a muchos que esto no consiste en hacer el agosto, mes que en su
última jornada celebraba el Día Internacional de la Solidaridad. Así lo definió
en su día Buxarrais.
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