'Oriente y Occidente' por Jacqueline Campos
En esta ocasión voy a dejar a un lado la
ironía para tratar con la mayor realidad posible uno de los capítulos más
terribles que están viviendo en Oriente y observamos, algunos con cierta tranquilidad
pasmosa, desde Occidente. Y es que lo que está sucediendo en Siria es algo que
afecta a toda la humanidad ya que, sin duda alguna, se trata de algo tan
espeluznante como un crimen contra los seres humanos. Quiero decir, un
genocidio. Porque así ha de calificarse las muertes indiscriminadas de niños,
mujeres y en general toda la población civil a manos de un ejército que no le
tiembla la mano a la hora de hacer uso de todo tipo de armas pesadas contra un
pueblo indefenso y, por supuesto, desarmado. Por no decir del uso generalizado
de la tortura, incluso contra menores de edad.
En fin, como digo, un auténtico genocidio
contra el que Naciones Unidas parece impotente como consecuencia de la posición
de Rusia y China en el Consejo de Seguridad que de forma persistente ejercen su
derecho de veto para impedir que el Consejo que domina las Naciones Unidas
pueda adoptar una resolución vinculante y efectiva que pusiera las cosas claras
a la sanguinaria dictadura de Al Assad. La Asamblea General sí que ha
conseguido implementar una determinación votada por la gran mayoría de los
países miembros, si bien no tiene carácter vinculante. Con leer cuáles han sido
los países que votaron en contra ya se puede comprender la situación. Y así lo
hicieron los ya citados Rusia y China junto con Venezuela, Cuba, Corea del
Norte e Irán.
Cualquier situación de este tipo donde
haya niños, ancianos, mujeres y hombres muriendo de esta forma tan cruel, nos
llega al corazón. Pero en este caso concreto es, incluso, más doloroso porque
en nuestra ciudad viven muchos ciudadanos sirios y porque de alguna manera,
además de la vinculación histórica que tiene toda Andalucía con el mundo árabe,
Marbella se encuentra especialmente relacionada con los países de Oriente Medio
y con los árabes en general. De modo que este sentimiento de impotencia y dolor
es mayor si cabe cuando todos los días contemplamos esas terribles imágenes en
la televisión y periódicos.
La verdad es que una no alcanza a entender
que hacen los políticos y los responsables internacionales que permiten que
este tipo de genocidios puedan tener lugar en el siglo veintiuno, algo que para
cualquier ser humano con un mínimo de sensibilidad y de creencia en la dignidad
humana, es realmente insoportable. Esta misma semana investigadores de Naciones
Unidas especializados en derechos humanos afirmaban que las fuerzas del
Gobierno sirio y los insurgentes armados han cometido delitos contra la
humanidad como asesinato,
tortura, arresto y detención arbitrarios, violencia sexual, ataque
indiscriminado, saqueo y destrucción de la propiedad y han
violado los derechos de los niños en los 17 meses que dura ya el conflicto. Mientras
la ONU vuelve a Siria para negociar la ayuda a los dos millones y medio de
refugiados, continúa la misma telaraña política que solo beneficia a determinados
grupos de poder y las personas que odian sin sentido, no comprenden lo que está
pasando aunque lo presientan.
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