Oriente y Occidente

Columna Diario SUR. Sábado, 18 de agosto 2012

'Oriente y Occidente' por Jacqueline Campos


En esta ocasión voy a dejar a un lado la ironía para tratar con la mayor realidad posible uno de los capítulos más terribles que están viviendo en Oriente y observamos, algunos con cierta tranquilidad pasmosa, desde Occidente. Y es que lo que está sucediendo en Siria es algo que afecta a toda la humanidad ya que, sin duda alguna, se trata de algo tan espeluznante como un crimen contra los seres humanos. Quiero decir, un genocidio. Porque así ha de calificarse las muertes indiscriminadas de niños, mujeres y en general toda la población civil a manos de un ejército que no le tiembla la mano a la hora de hacer uso de todo tipo de armas pesadas contra un pueblo indefenso y, por supuesto, desarmado. Por no decir del uso generalizado de la tortura, incluso contra menores de edad.
En fin, como digo, un auténtico genocidio contra el que Naciones Unidas parece impotente como consecuencia de la posición de Rusia y China en el Consejo de Seguridad que de forma persistente ejercen su derecho de veto para impedir que el Consejo que domina las Naciones Unidas pueda adoptar una resolución vinculante y efectiva que pusiera las cosas claras a la sanguinaria dictadura de Al Assad. La Asamblea General sí que ha conseguido implementar una determinación votada por la gran mayoría de los países miembros, si bien no tiene carácter vinculante. Con leer cuáles han sido los países que votaron en contra ya se puede comprender la situación. Y así lo hicieron los ya citados Rusia y China junto con Venezuela, Cuba, Corea del Norte e Irán.
Cualquier situación de este tipo donde haya niños, ancianos, mujeres y hombres muriendo de esta forma tan cruel, nos llega al corazón. Pero en este caso concreto es, incluso, más doloroso porque en nuestra ciudad viven muchos ciudadanos sirios y porque de alguna manera, además de la vinculación histórica que tiene toda Andalucía con el mundo árabe, Marbella se encuentra especialmente relacionada con los países de Oriente Medio y con los árabes en general. De modo que este sentimiento de impotencia y dolor es mayor si cabe cuando todos los días contemplamos esas terribles imágenes en la televisión y periódicos.
La verdad es que una no alcanza a entender que hacen los políticos y los responsables internacionales que permiten que este tipo de genocidios puedan tener lugar en el siglo veintiuno, algo que para cualquier ser humano con un mínimo de sensibilidad y de creencia en la dignidad humana, es realmente insoportable. Esta misma semana investigadores de Naciones Unidas especializados en derechos humanos afirmaban que las fuerzas del Gobierno sirio y los insurgentes armados han cometido delitos contra la humanidad como asesinato, tortura, arresto y detención arbitrarios, violencia sexual, ataque indiscriminado, saqueo y destrucción de la propiedad y han violado los derechos de los niños en los 17 meses que dura ya el conflicto. Mientras la ONU vuelve a Siria para negociar la ayuda a los dos millones y medio de refugiados, continúa la misma telaraña política que solo beneficia a determinados grupos de poder y las personas que odian sin sentido, no comprenden lo que está pasando aunque lo presientan.

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