Querer es Poder

Columna Diario SUR. Sábado, 30 de junio 2012

'Querer es poder' por Jacqueline Campos


Finalmente y tras unos cuantos años de diversos avatares, discusiones, encuentros y desencuentros, el Ministerio de Fomento ha concluido la que puede considerarse obra pública más importante de Marbella de los últimos años, el soterramiento de San Pedro Alcántara. Estamos de enhorabuena todos los que vivimos en este municipio y, sobre todo, los que tenemos que transitar a diario obligatoriamente por la zona, antes maldita debido a la duración de la dichosa obrita y hoy ya convertida en el punto de referencia que refleja nuestra más reciente modernidad. Se trata de una obra de indudable transcendencia para la ciudad y sus ciudadanos. Es una de estas complejas y mastodónticas construcciones que realmente usa y disfruta a diario una gran cantidad de personas.  Desde el punto de vista de la movilidad urbana, supone un elemento básico y fundamental para el funcionamiento del conjunto de la localidad que, por tanto, redundará en un beneficio que será rápido y directamente percibido por todos.
Turísticamente, también significa una ventaja de gran dimensión al configurar una Marbella más unitaria  y ofrecer, a quienes nos visitan, una mayor facilidad para deleitarse del conjunto de nuestros  atractivos turísticos. La Costa del Sol en su conjunto recibe también un apoyo en su vertebración a través de la A-7 que al fin y al cabo, aunque no tan rápida como la AP-7, es nuestra carretera de toda la vida, la que une a través de sus elementos vitales el conjunto de municipios que conforman esta subregión tan especial y atractiva. La tediosa espera de cinco años ha merecido la pena, aunque tratándose de beneficiar a vecinos y visitantes, las administraciones podían haber metido en un cajón con llave tanta soberbia, polémica y reproche. Porque mientras escuchábamos atónitos, absurdas posturas de nuestros dirigentes que parecían más propias de concursantes de un ‘Qué apostamos’ o un ‘No te rías que es peor’, todos nosotros estábamos en medio de un caos circulatorio inexplicable cada mañana, tarde y noche, pensando en ‘El tiempo es oro’ o en ‘La parodia nacional’.
Ya tenemos la estrella del proyecto de la travesía, el tan ansiado kilómetro de longitud que absorberá a una media de 65.000 vehículos cada día. Ahora ya sólo nos queda la segunda parte, dotar la amplia superficie de zonas verdes, ajardinadas y lúdicas para dar prioridad a los peatones y que San Pedro Alcántara recupere la estética que merece. De modo que,  a la funcionalidad
que supone esta gran obra, puedan unirse valores añadidos perceptibles en la vida diaria de los ciudadanos que residen en San Pedro y más concretamente que les permita disfrutar de un gran espacio verde y de recreo.
 Nuestro compromiso, tanto de ciudadanos como de políticos, es que debemos hacer un esfuerzo soberano entre todos para que el núcleo se restablezca de tanta controversia y refuerce sus estructuras existentes porque dicha transformación se ha cobrado muchas lágrimas sobre todo de los comerciantes, penas que se han visto además aderezadas con una terrible crisis. Es el momento de aunar iniciativas. Y démonos un poco más de prisa en culminar algo tan importante, porque ‘querer es poder’.

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