'A quien corresponda' por Jacqueline Campos
Es una
semana de reconocimientos para todos aquellos que han trabajado, sin
desfallecimiento alguno, en sofocar el más agresivo y devastador incendio de la
Costa del Sol y para quienes han colaborado en la atención a los perjudicados. El
ruido ensordecedor del fuego, parecido al
rugido de un león, las lágrimas de los muchos afectados y el
esperpéntico escenario que nos queda por vivir, cómo nos va a costar olvidar. Y
esto, contándolo como espectador, porque las familias que han perdido sus
casas, sus objetos más valiosos e incluso a un ser querido, eso sí que es
siniestro y aterrador. Las reacciones inmediatas de los vecinos e instituciones
más cercanas para ofrecer ayuda son
dignas de mención. Una cooperación solidaria que se ha manifestado de varias
maneras como la que ahora expresan los usuarios se internet que se unen para
reforestar la provincia de Málaga, una vegetación y fauna que, todos sabemos,
será muy difícil regenerar.
Después de
consultar a una de las asesorías con más credibilidad en materia de prevención
de incendios forestales, la conclusión es alarmante y la imprudencia de los
responsables, todavía más. Cierto que las maniobras, evolución y desarrollo de los
efectivos aéreos y terrestres fue extraordinario ante un fuego tan difícil de
controlar sin contar el gran número de núcleos de población repartidos en la
sierra y su evacuación. Pero aquí empieza el problema ya que la gran mayoría de
ayuntamientos no disponen de inventarios que registren las casas existentes,
las formas de llegar a las mismas, lo contactos de las urbanizaciones o casas,
vías de salida y emergencia, relación de medios de extinción de incendios. En
definitiva, lo que un ingeniero agrónomo y de montes te dice que es un
protocolo de evacuación definido para minimizar los riesgos y optimizar
recursos.
De acuerdo con
la Ley de Prevención y Lucha contra los Incendios Forestales, todas
las urbanizaciones situadas en contacto con terrenos forestales y las viviendas
aisladas deberán contar con un Plan de Autoprotección que establecerá las
medidas y actuaciones necesarias para la prevención y lucha contra los
incendios forestales. Deben ser elaborados con carácter obligatorio por los
titulares, propietarios, asociaciones urbanísticas o representantes de núcleos de población aislada
y presentado en el correspondiente Ayuntamiento. Realmente este plan puede
salvar vidas porque el poder de reacción ante situaciones tan dramáticas,
es el mejor aliado.
No es el
momento de buscar culpables, para eso ya está la Policía Científica, pero si es
la hora de sentarse seriamente y de presionar a los ayuntamientos para que
exijan con mayor determinación a los que no quieren gastarse el dinero en algo
que puede que ocurra o no. Porque la realidad ha confirmado que estos planes no se efectúan,
ni tampoco otras medidas de prevención forestal. Y ahora, el análisis. ¿Es más
rentable apagar el incendio con un gasto de millones de euros, un desastre ecológico de 30 años y cobrándose
vidas humanas?, ¿o hacer mediadas de prevención efectivas sin ser tan populares
ni mediáticas? La respuesta, como dice el ingeniero, vamos a dejársela a quien
corresponda.
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