'¿Con un pan bajo el brazo?' por Jacqueline Campos
Una serie de padrinos
ilustres con las mentes más despiertas de este país, o al menos con más
potestad, se han reunido en torno a la pila bautismal y al recién nacido banco malo le van a llamar SAREB. Parece
el nombre de una princesa india de cuento en vez del de una institución
financiera que se va a encargar de adquirir y gestionar los llamados activos tóxicos de algunas
de nuestras entidades bancarias ‘pachuchitas’. No me extraña, después de la mala
vida que les han dado sus condenables gestores, ya me dirán ustedes. Pero
volvamos a lo de poner el nombre al niño, Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la
Reestructuración Bancaria. O sea, como papa FROB, Fondo de Reestructuración
Ordenada Bancaria. Así me gusta, sin perder la tradición española y menos en
estos momentos de tanta ráfaga independentista.
Una vez recibida el agua
bendita y lanzadas las peladillas hay que pensar como educar al pequeño, de ahí
que después de haber nacido con un pan bajo el brazo evaluado en 150.000
millones de euros, su valor final neto
de los activos tóxicos oscile por la mitad. Les aseguro que estoy intentando ir
piano piano porque me puedo perder en algún renglón de estos. El caso es que
creo que esta nueva criatura ha llegado del cielo porque dicen sus padres que el
principal objetivo es el de proteger el
sector bancario y de esta manera reactivar
la situación económica actual de España ya que los bancos se van a
librar de todos aquellos créditos tóxicos y van a disponer de liquidez que, a
su vez, invertirán en nuevos créditos a personas
solventes, especialmente empresarios. Verdaderamente esto suena muy bien
porque se conseguiría potenciar las empresas con el consiguiente descenso del
paro, sin duda, uno de los problemas más importantes actuales de nuestro país.
Y digo yo, que bajando
ya al terreno de los mortales, supongo que esta iniciativa, de la que se viene
hablando ya hace tiempo, deberá suponer alguna ventaja para Marbella y
especialmente para ayudar a que nuestro sector inmobiliario empiece a moverse
de manera efectiva. Es de esperar que la liberación de esta carga de activos
tóxicos a los bancos pueda mejorar sus balances y disponer de mayores
posibilidades para financiar la compra de viviendas, reduciendo con ello poco a
poco el gran stock de viviendas. Marbella necesita que se mueva de manera más
intensa el sector residencial y que, además de los rusos, que son por supuesto
muy bienvenidos, compren y se vengan a vivir aquí aunque sea parte del año, ciudadanos
de toda Europa y también del resto de España.
Pero SAREB, como todo
niño que empieza a querer corretear, ya ha dado su primer tropezón y se ha llevado la atención de todas las
portadas de la prensa económica, que para eso es hijo de famosos. Parece
ser que su compañera la banca sana no quiere jugar con él porque se opone a
aportarle capital pese a la presión y que las firmas financieras insten al
Gobierno a que despeje ya las dudas. Creo que el pequeño banco malo va a
necesitar del aliento de sus gestores que para eso van a cobrar hasta 500.000
euros. Bueno, por mucho menos se puede enseñar a la criatura como todo hijo de
vecino, frente a un colegio de pago. Esperemos que, al menos, los criterios
para la selección de estos agraciados educadores sean objetivos y que los
elegidos no vuelvan a ser los amigos del poder de siempre.
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