Del Banco Vendrán...

Columna Diario SUR. Sábado, 27 de octubre 2012

'Del banco vendrán...' por Jacqueline Campos


Marbella permaneció esta semana en alerta amarilla y naranja ante la previsión de fuertes lluvias y vaya que si llovió. Son las primeras jornadas de otoño que nos invita a disfrutar del ambiente acogedor del hogar y de saborear un café caliente para acompañar la lectura de algún periódico o las imágenes de algún informativo. Bueno, me refiero a los más privilegiados de este país, a los que de momento podemos pagar la hipoteca o la tenemos ya pagada. A los que nos libramos de los quinientos desahucios diarios y que se suman a las trescientas cincuenta mil familias que han perdido sus casas en los últimos cuatro años.

Como puede ser que haya cerca de seis millones de viviendas vacías en España y tengamos este grave problema ¿es que no hay forma de buscar una solución social a esto? Sé muy bien que el asunto es tremendamente complejo, pero también he visto como afortunada espectadora de televisión que hasta los jueces, agraciados observadores del drama social, han denunciado los abusos del sistema legal de desahucios. Un magnífico informe elaborado por siete magistrados que ha puesto en evidencia los abusos que se están cometiendo y dice que el actual sistema de cobro de créditos hipotecarios tiene una antigüedad de hace más de un siglo. Apaga y vámonos!

Angustiosas imágenes de familias destrozadas, atrapadas por la maldita crisis y una burbuja inmobiliaria que  ha vuelto loco a todo el mundo, consecuencia de una mala y obsoleta  política bancaria. Los citados profesionales jurídicos proponen una transformación de fondo que ordene las ejecuciones hipotecarias y piden moratorias para las personas que están en paro, hayan sufrido accidentes, desgracias o tengan alguna enfermedad.  Pero la medida que más me gusta  es la encaminada a impedir que los bancos se puedan adjudicar las viviendas de los desahuciados a precio de saldo. Hace falta que los jueces tengan una mayor capacidad de maniobra porque actualmente existe una enorme dificultad legislativa al respecto.
Y mientras los celestiales se pelean en el mundo idílico en el que viven  para que no sean desocupados de sus parcelas de poder, los terrenales tienen que hacer piña y acampar día y noche, bien a las puertas de sucursales bancarias o bien en el portal del próximo desahuciado.  Protestas para suplicar acuerdos de pago o para que una comisión judicial y agentes de policía lleven a cabo el tan temido desalojo. Lamentables medidas que a veces prosperan y dilatan la actuación, pero, como digo, solo dilatar. Y tan bien aprendida tienen la lección que para no toparse con los vecinos o los miembros de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, están irrumpiendo sin previa notificación y ponen de patas en la calle a una familia al completo como si de una emboscada se tratase.

Y esto está ocurriendo en España, en Andalucía, Málaga y Marbella. Es decir, en nuestras casas, familiares y amigos. Que las imágenes con las que comemos o cenamos pertenecen a los problemas de los nuestros y que además de que se nos avinagre el bocado, poco más podemos hacer. Bueno, quizás rezar o suplicar que el Parlamento y el Gobierno regulen estas situaciones extremas con ayuda del Estado. ‘Del banco vendrán que de tu casa te echarán’, máxima que debería sumarse al sabio refranero español.

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