'Del banco vendrán...' por Jacqueline Campos
Marbella
permaneció esta semana en alerta amarilla y naranja ante la previsión de fuertes
lluvias y vaya que si llovió. Son las
primeras jornadas de otoño que nos invita a disfrutar del ambiente acogedor del
hogar y de saborear un café caliente para acompañar la lectura de algún
periódico o las imágenes de algún informativo. Bueno, me refiero a los más
privilegiados de este país, a los que de momento podemos pagar la hipoteca o la
tenemos ya pagada. A los que nos libramos de los quinientos desahucios diarios
y que se suman a las trescientas cincuenta mil familias que han perdido sus
casas en los últimos cuatro años.
Como
puede ser que haya cerca de seis millones de viviendas vacías en España y
tengamos este grave problema ¿es que no hay forma de buscar una solución social
a esto? Sé muy bien que el asunto es tremendamente complejo, pero también he
visto como afortunada espectadora de televisión que hasta los jueces,
agraciados observadores del drama social, han denunciado los abusos del sistema
legal de desahucios. Un magnífico informe elaborado por siete magistrados que ha
puesto en evidencia los abusos que se están cometiendo y dice que el actual
sistema de cobro de créditos hipotecarios tiene una antigüedad de hace más de
un siglo. Apaga y vámonos!
Angustiosas imágenes de familias destrozadas,
atrapadas por la maldita crisis y una burbuja inmobiliaria que ha vuelto loco a todo el mundo, consecuencia
de una mala y obsoleta política
bancaria. Los citados profesionales jurídicos proponen una transformación
de fondo que ordene las ejecuciones hipotecarias y piden moratorias para las personas que están en paro, hayan sufrido
accidentes, desgracias o tengan alguna enfermedad. Pero la medida que más me gusta es la encaminada a impedir que los bancos se puedan
adjudicar las viviendas de los desahuciados a precio de saldo. Hace falta que
los jueces tengan una mayor capacidad de maniobra porque actualmente existe una
enorme dificultad legislativa al respecto.
Y mientras los celestiales se
pelean en el mundo idílico en el que viven para que no sean desocupados de sus parcelas
de poder, los terrenales tienen que hacer piña y acampar día y noche, bien a
las puertas de sucursales bancarias o bien en el portal del próximo
desahuciado. Protestas para suplicar
acuerdos de pago o para que una comisión judicial y agentes de policía lleven a
cabo el tan temido desalojo. Lamentables medidas que a veces prosperan y
dilatan la actuación, pero, como digo, solo dilatar. Y tan bien aprendida
tienen la lección que para no toparse con los vecinos o los miembros de la
Plataforma de Afectados por la Hipoteca, están irrumpiendo sin previa notificación y
ponen de patas en la calle a una familia al completo como si de una emboscada
se tratase.
Y esto está ocurriendo en España, en Andalucía, Málaga
y Marbella. Es decir, en nuestras casas, familiares y amigos. Que las imágenes
con las que comemos o cenamos pertenecen a los problemas de los nuestros y que
además de que se nos avinagre el bocado, poco más podemos hacer. Bueno, quizás
rezar o suplicar que el Parlamento y el Gobierno regulen estas situaciones
extremas con ayuda del Estado. ‘Del banco vendrán que de tu casa te echarán’,
máxima que debería sumarse al sabio refranero español.
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