'Vivir en Marbella sí, Morir no'

Columna Diario SUR. Sábado, 10 de mayo 2014

'Vivir en Marbella sí, Morir No' por Jacqueline Campos




Se lo digo en serio querido lector, vivir en esta ciudad, bueno más bien en esta largo municipio que es Marbella desde Cabopino a Guadalmina, es una auténtica bendición que quizás los que tenemos la suerte de poder disfrutar de forma permanente no seamos capaces de valorar en su justa dimensión. Y es que muchas veces tienen que ser los que vienen de fuera los que nos abran los ojos para facilitar que nos demos cuenta que hemos tenido la suerte de disfrutar de una de las zonas donde mejor se puede vivir del mundo. La climatología de la que gozamos una gran parte del año, la ausencia de grandes fenómenos naturales que puedan alterar nuestra vida como terremotos, huracanes y otra serie de acontecimientos que pueden provocar y, de hecho, provocan en otras zonas del mundo grandes daños personales y materiales y la suerte de que estamos, aunque a veces no estemos a la altura, en el primer mundo son circunstancias que deberían hacernos agradecer día a día, estar donde estamos. Y es que realmente Marbella es única, pero entiéndase en un sentido auténtico y no sectario, como en algún caso se hace uso de esta expresión en las redes sociales.


Pero lo malo en Marbella no es vivir, en lo que casi todos estamos de acuerdo, y que es un lujo. El problema, querido lector, es morir en Marbella.  Esto sí que no se le recomiendo, bueno la verdad es que no le recomiendo esto en ninguna parte del mundo, pero mucho menos en Marbella.  La verdad es que personalmente me estremece solo pensar que me tengan que llevar a un tanatorio propiedad de la Liga de Fútbol Profesional, no vaya a ser que me metan un gol después de muerta. Menos mal que el Ayuntamiento consiguió llegar a un acuerdo de permuta con los dueños de la Liga de Fútbol pero ahora el problema sigue con  quienes fueron titulares de la concesión de los cementerios de Marbella y San Pedro Alcántara, conflicto que no hace posible el otorgamiento con carácter legalmente definitivo de la concesión a los nuevos adjudicatarios.


Lo cierto es que la situación de los cementerios de Marbella y, de manera especial de las zonas de velatorio, lo que se conoce como tanatorios, es realmente impresentable. Auténticamente impropia de un municipio que, como Marbella, pretende estar entre las grandes municipalidades de Europa, por no decir del mundo. Es auténticamente difícil de entender que en la mayor parte de pequeños y medianos municipios de Andalucía se pueden encontrar instalaciones funerarias, es decir tanatorios, tanto públicos como privados en las distintas formas de gestión de este tipo de instalaciones básicas, con un alto nivel de dignidad, unas instalaciones que permiten que familiares y amigos de las personas que desgraciadamente nos dejan, puedan dar a sus seres queridos una digna despedida. Pues no señores, en Marbella con toda nuestra  grandeza, con todos nuestros humos de que Marbella es única, tenemos que despedir a nuestros deudos en condiciones tercermundistas. Y en esto, sí que no podemos echar la culpa a la Junta de Andalucía o al Gobierno central.

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