El reconocido diseñador Javier Larraínzar se despidió de las
pasarelas y de los desfiles de Cibeles hace más de un año para instalarse en
nuestra ciudad y desarrollar su faceta de empresario. Junto a sus socios ha
creado el tándem perfecto para dar forma a uno de los chiringuitos con más
clase de las playas de Marbella, Sylt by
Larraínzar. El nombre hace
referencia a una isla de la fría Alemania donde disfrutaba de los largos
veranos de su infancia y ahora es la tarjeta de presentación de un escenario
elegante al borde del mar. Sylt by Larraínzar lleva el ADN de uno de
los grandes creativos de la moda española y su firma está plasmada en la
elaboración de la carta, la etiqueta de vino propio y el diseño del mobiliario
y toallas. En una agradable conversación con el conocido diseñador nos contaba lo siguiente.
¿Cómo fue la pasada temporada en Sylt?
Magnífica, Sylt by Larraínzar ha cumplido las
expectativas con creces. De verdad, que no nos podíamos imaginar el éxito que
ha tenido, ni mis socios ni yo. Raúl es compositor, de Madrid y Félix, de
Marbella, es greenkeeper. Nos conocíamos desde hace tiempo ya que llevo
viniendo hace diez años, pero nunca pensé que me iba a jubilar tan temprano.
Bueno, si a esto le puedo llamar jubilar porque ¡en el tinglado que me he
metido!
¿Que le unía a Marbella para tomar la decisión de
abrir un negocio de este tipo?
Cuando decido bajarme de la
Pasarela Cibeles es que, obviamente, veíamos la crisis un año antes que en
cualquier otro oficio. Como suelo decir, un año antes que cayera la gran
depresión en España y elegí Marbella porque para mí es un pequeño Disneyworld
donde hay un turismo que permanece todo el año a diferencia de otros destinos
turísticos como Baleares. Se trata de un turismo magnífico y de poder adquisitivo
muy alto, y el de agosto es un turismo muy madrileño que no gasta como el extranjero
pero que se comporta muy bien.
¿Va a seguir apostando por esta nueva andadura
empresarial en nuestra ciudad?
No me cabe duda que voy a
seguir apostando por Marbella porque el producto lujo funciona muy bien y lo
que tengo muy claro es que en la moda textil no voy a continuar. Este nuevo
proyecto me tiene loco de alegría y es una realidad que me tiene encantado. En Sylt by Larraínzar tengo mucho que
desarrollar como creativo, tanto en el aspecto culinario como en el del diseño
porque el mobiliario lo he hecho yo en la medida que me han dejado los
responsables de Medio Ambiente. Quiero resaltar al máximo la restauración
fusionando moda con comida y bebida excelente, rodeado de complementos de
Larraínzar. Hemos desarrollado una cocina que no había en Marbella, con tartares
de salmón y atún especiales, tenemos una obsesión total por las hamburguesas
con un éxito total sin olvidarnos de los ‘Huevos Sylt’. Siempre con la mano de
Laura mi cocinera, yo diseño los platos y ella los cocina. Ella y un equipo de
siete personas en total que está haciendo un trabajo magnífico.
¿En qué punto de su trayectoria profesional se
encuentra en estos momentos?
En el de transición como
diseñador. Manejo todas las licencias, óptica, novias, comuniones, complementos
y hogar, que no me dan ningún problema. Las tengo distribuidas por distintos
fabricantes en toda España y los reúno siempre en Marbella. Esto me permite
seguir dedicándome a mi proyecto actual y disfrutar de una calidad de vida
inmejorable. Es como un pseudoretiro pero siempre haciendo algo. Es lo ideal. En
España lo único que ahora puedes vender es playa y sol y si lo acompañamos con
una buena restauración, mucho mejor. Yo tengo amigos diseñadores que tienen
miedo de abandonar y dejar sus miserias y que van sobreviviendo. El gran error
de este país es que hay unos grandes emprendedores y unos políticos
impresentables.
¿Considera que Marbella tiene su propio código de
vestir?
Marbella claro que tiene su
propio código totalmente extranjero y en toda la temporada. Es una vestimenta muy
marbellí que vemos sobre todo en mujeres inglesas, nórdicas y rusas con una
gran elegancia. Gente joven vestida como no la ves en Madrid, con un nivel
adquisitivo muy alto y marquistas de arriba a abajo.
¿La imagen que proyecta nuestra ciudad coincide
con la que le corresponde?
Ha habido una discusión de
las dos Marbellas. La mala y corrupta durante un tiempo, que no es la que tiene
en realidad, y la que vivimos con residentes y visitantes de mucha clase. Si te
vas a cenar al Marbella Club o te tomas una copa en Puente Romano ves una gente
con gran nivel. De hecho, una de mis primeras ideas era la apertura de un hotel
boutique hotel Larraínzar en Marbella y seguimos en ese proceso. Lo que ocurre
es que el tema de los precios inmobiliarios todavía no ha tocado fondo y siguen
disparatados. No olvidemos que quinientas fortunas de Europa tienen su segunda residencia
en la Costa del Sol. En la actualidad, la imagen que proyecta Marbella es muy
buena. Aquí no tengo gente que se echa el champan por encima sino que se lo
bebe con un comportamiento impecable.
Publicado en Marbella Chic.












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