Columna Diario SUR. Sábado, 3 de agosto 2013
'Vamos a la playa' por Jacqueline Campos
Parece que la revista británica Hello! ha designado Marbella
como el primer destino turístico de lujo a nivel internacional, por encima de
lugares tan atractivos como pueden ser Ibiza, Saint-Tropez o Miami, entre
otros. Realmente es una buena noticia sobre todo teniendo en cuenta que el
turismo nacional está en franca recesión y que, precisamente, Cataluña y
Andalucía son las comunidades más perjudicadas por esta sensible reducción del
turismo nacional que está provocando efectos muy negativos en zonas que tienen una
alta dependencia de los visitantes españoles. Y dentro de este turismo de lujo,
en Marbella tenemos la suerte de ser también el destino preferido de árabes y
rusos, los dos mercados más potentes a nivel internacional que nos dejan buenos
ingresos.
Por consiguiente, estamos hablando de un perfil de viajero de
alta gama que pernocta sobre todo en Marbella, donde se encuentra la mayor
concentración de hoteles de cinco estrellas de la Costa del Sol y con un gasto
medio que crece y aumenta considerablemente, es decir, lo que realmente importa
al final del día en materia de economía turística. Además, gracias al impulso
del turismo ruso y árabe, el sector hotelero de la Costa del Sol tiene muy buenas
previsiones para los meses de septiembre y octubre, con incrementos cualitativos más que cuantitativos, tal y como
afirmaban desde la propia Asociación
de Empresarios Hoteleros de la Costa del Sol.
Pero esa imagen de destino de lujo que encumbra a Marbella en
lo más alto, a veces no encaja de modo claro con la que nuestra ciudad nos
ofrece. Soy asidua paseante de nuestro municipio, lo que me permite disfrutar de
los paseos marítimos que nos han construido en los últimos años y que nos
brinda unas posibilidades de ocio extraordinarias a la vez que nos sitúa entre
las ciudades que más facilidades tienen para el desarrollo de actividades
físicas urbanas, un atractivo que califica a los buenos destinos turísticos.
Pero en esta andadura, como decía, no todo encaja y a nivel de playas, o mejor
dicho del uso que se hace de parte de las mismas en nuestro municipio, la
situación que ofrecemos dista mucho de ser la ideal para conformar esa imagen
de destino de lujo que es, y debe ser desde luego, el objetivo de todos.
Y es que en esta época central del verano, tenemos algunas
playas, incluso muy cercanas a hoteles de cinco estrellas, en las que se
produce un fenómeno generalizado de parcelación. Son ciudadanos que posiblemente
lleguen de municipios colindantes desde por la mañana y durante todo el día
parcelan literalmente la playa montando tenderetes que se convierten en comedores privados de uso multitudinario
con todo tipo de mesas, sillas, utensilios y productos diversos. Gran parte de
nuestras costas terminan siendo espacios en los que resulta casi imposible
moverse y que, desde luego, ofrecen todo menos una imagen compatible con un
destino turístico de lujo. Ya sé que este comentario no es políticamente
correcto y que las playas son bienes de dominio y uso público pero, por eso,
entiendo que hay que someterlas al interés general. En este sentido, creo que
hay que poner sobre la mesa temas que hacen difícil nuestro progreso e incluso
debatirlos para ayudar a los responsables en esta materia que, haciendo un
trabajo digno a lo largo del año, se tienen que sentir bastante impotentes ante
esta situación.


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