Columna Diario SUR. Sábado, 2 de junio 2012
'Salvemos Valdevaqueros' por Jacqueline Campos
Ávida de noticias como cada mañana y expectante ante el conflicto con el Peñón sin escuchar nada más que versiones repetitivas de España y Reino Unido, que nunca llegaré a entender pero que cada vez más afectan a los marineros de la Bahía de Algeciras, me llevé el mayor disgusto ecológico de toda mi vida. Tarifa aprueba urbanizar la playa virgen de Valdevaqueros. Y semejante plan, que permitirá la construcción de un complejo hotelero de 1.400 plazas y 350 viviendas en la paradisíaca zona, ha sido aprobado con los votos favorables de los tres partidos políticos más representativos de este consistorio. Que valor, o mejor dicho que poco valor ambiental, ecológico y humano han demostrado con tan brutal decisión.
De nada han servido las actuaciones de organizaciones, de la plataforma ‘Salvemos Valdevaqueros’, de diversos medios de comunicación y la rápida movilización de miles de ciudadanos en las redes porque el goloso proyecto ha sido aprobado por el pleno de un ayuntamiento que insiste en hacer creer que propiciará una zona de servicios turísticos que reiniciará, mejorará y ampliará el desarrollo urbanístico. Lo de reiniciar y mejorar, estará por ver. Y lo de ampliar no ha hecho falta que lo repita a ciudadanos que han confiado con su voto en un equipo de personas que, se supone, defienden sus intereses y no otros. Que guantá sin mano.
El paraíso de Valdevaqueros, bien conocido por los aficionados al windsurf y kitesurf, tiene una superficie de 700.000 metros cuadrados entre el Parque Natural del Estrecho y el Parque de Los Alcornocales. Un territorio prácticamente virgen que, según informan diferentes fuentes, será urbanizado bajo la coordinación del famoso arquitecto Juan Muñoz. Bien, prefiero no tirar de hemeroteca. Sólo quiero pensar en lo que de verdad supondrá un turismo sostenible para una playa virgen. Y aunque desde la web del Ayuntamiento de Tarifa insisten que no merecen esta campaña de desprestigio, sería más convincente que explicaran a sus vecinos que pintarán contenedores de ladrillos en espacios naturales y playas vírgenes que por sí solas se han convertido en un atractivo turístico a nivel mundial.
Nos queda esperar a que el conjunto de administraciones manifiesten su punto de vista y a una lucha por conseguir una posición coordinada entre éstas y los ciudadanos porque, como apuntó el consejero de Medio Ambiente, “los temas medioambientales no son para la polémica, si no para la unión de cara al futuro”. Mientras, otros movimientos sociales que pelean por un modelo económico distinto serán los que lleven al Parlamento Europeo la aprobación de este salvaje proyecto que podría ser contraria a la normativa europea. Esta claro que va a ser un periodo de nervios para políticos, plataformas, promotores y afectados hasta llegar a conocer si el enriquecimiento de unos pocos triunfará sobre la destrucción de un patrimonio de todos. Todavía queda mucho camino por recorrer y esperemos que sea por las playas que todos llevamos dentro. Sin embargo, estoy convencida que si los señores Griñán y Arenas dijeran mañana esto se para, pues naturalmente que no se llevaría a cabo tal despropósito urbanístico. Así de sencillo.
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