Columna Diario SUR. Sábado, 22 de junio 2013
'Fuga de cerebros' por Jacqueline Campos
¿Debería el Estado rescatar a las
universidades en vez de a los bancos? Que buena pregunta, llevo escuchándola
desde hace unos días y a buen seguro que ya tiene respuesta en los miles de
hogares con estudiantes y padres endeudados hasta las cejas. Dos preguntas más,
¿Será hora de replantearnos qué es lo que ayuda a crear nuevas industrias y
puestos de trabajo? ¿Sería mejor pensar que la educación es la clave para la
innovación, en lugar de considerarse una fuga de los recursos públicos? Los
auténticos responsables deberían hacer un poco más de caso a los
expertos que apuntan no dar la espalda a la inversión en educación. Es
mortificante que el ingreso familiar esté ligado al rendimiento académico y,
por consiguiente, estemos frustrando a la gente joven y desperdiciando su
potencial.
Más de siete mil alumnos de la provincia pasaban esta semana el trago de la selectividad aderezado de nervios y adrenalina. Pero esto es como los partos, ojalá terminará todo en ese momento, porque lo difícil viene después. Debajo de qué piedras encontraremos el dinero para que nuestros hijos se gradúen y posgradúen sabiendo que en Europa tener un título reduce las posibilidades de quedar desempleado, aunque en la actualidad ocurra todo lo contrario y los graduados tengan más probabilidades de ingresar en las filas del paro que los no graduados. Se olvidan que la única manera de salir de una situación tan crítica como la actual es ofreciendo mejores habilidades, lo que significaría realizar cambios fundamentales en los colegios y universidades. La conexión universidad-empresa que tan bien funciona en Estados Unidos, e incluso en algunos países europeos, todavía en España suena como a chino.
Leer a Nemat Shakik, del FMI, cómo advierte que se trata de un asunto político y social muy peligroso, te obliga a analizar que las altas tasas de desempleo entre los jóvenes tienen consecuencias tan nefastas como la delincuencia, tasas más altas de mortalidad, suicidio o inestabilidad social. Es como para que se discuta seriamente sobre el papel de la educación y poner ya en práctica ideas creativas acerca del futuro en esta materia para empezar a combatir los índices de desempleo. Porque la inversión de hoy es lo que vamos a recoger el día de mañana. Lo que está claro es que el panorama está de lo más revuelto en las aulas. ¿Verdad, Wert?
El rector de la Universidad Complutense, Santiago
Carrillo, coincidiendo con la presidenta de la Conferencia de Rectores de
Universidades Españolas, Adelaida De la Calle aseguraba que cuanto más pobre,
parece que más inteligente tienes que ser. El enigma de si rebajarán los
requisitos académicos para que los estudiantes universitarios puedan optar a una
beca el próximo curso, está pendiente de resolver. Que ningún alumno tenga que
abandonar, o no emprender, sus estudios por razones socioeconómicas está en
manos de los expertos y menos expertos. Un poco más de sensatez y realismo, por
favor, porque cuando tienes la suerte o la oportunidad de entrar en una
universidad te das cuenta que son lugares en los que las personas deberían
entrar y salir durante toda su vida. Ni tan siquiera tres o cuatro años son
suficientes. Porque de los másters, ya ni hablo.


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