Columna Diario SUR. Sábado, 26 de enero 2013
'Estacionalidad' por Jacqueline Campos
Esta próxima semana se van a dar cita en la
Feria Internacional de Turismo en España los profesionales que están
estrechamente ligados con este segmento, aunque también a FITUR ha llegado la
crisis ya que la gran cita no llenará los hoteles de Madrid como ocurría hasta
hace pocos años. Esto quiere decir que los cargos políticos que acudían en
representación de sus municipios, ciudades, comunidades autónomas y países no
van a poder hacer la escapada a la que estaban suscritos y nos tenían
acostumbrados. Pobres! No piensen mal, no me refería a los gobernantes. Porque
la decisión de no acudir a esta pasarela política, estoy segura que ha sido
fruto de un acto de conciencia y responsabilidad de cada uno de ellos, que ante
todo hay que guardar la imagen con la que está cayendo. Quería decir qué faena
para los hoteleros y restauradores de la capital, con lo que suponía esta cita
y los ingresos que generaban tanta pernoctación y comilona y algunas otras
actividades, bueno ya saben ustedes.
Volviendo a los temas que de verdad preocupan
tanto a los asistentes a dicha feria como a los que vivimos en zonas turísticas
es la estacionalidad, es decir el gran problema que supone el que la actividad
turística y económica se concentre principalmente en unos determinados meses.
Sigue siendo uno de los fenómenos que más comentarios, debates, preocupaciones
y actuaciones genera desde hace mucho tiempo. Además, la larga estacionalidad
supone el deterioro de la imagen del lugar que la sufre porque a pesar de tomar
medidas para eliminarla, por el momento no se ha llegado a obtener los
resultados esperados. Las consecuencias son para los empresarios que ven como
sus inversiones solo se usan en la temporada alta produciéndose las inevitables
pérdidas y para los trabajadores que el empleo ya no es para todo el año sino
solo para la duración de los meses puntuales, suponiendo la reducción de la
calidad del empleo y de remuneración, lo que afecta también a la capacidad de
consumo y por tanto a la economía general de la zona.
Aunque hay que reconocer que este gran problema
de la estacionalidad no es un mal único de nuestra zona sino que es una
enfermedad endémica de la mayor parte de los destinos turísticos ya sean
mediterráneos, donde es especialmente acusado, como de otros lugares, sin
embargo parecía que en los últimos años habíamos empezado a reducir sus
efectos. Pero lamentablemente no es así y está reapareciendo últimamente con
más fuerza, haciéndonos vivir situaciones que parecían olvidadas. Son bastantes
los casos de cierre de hoteles emblemáticos y otros que se reconvierten a la
discontinuidad. Y es que aunque los políticos nos quieren siempre engatusar con
estadísticas, que no sabemos cómo y quién las hace, la realidad es que la
empresa turística de la zona cada vez es menos competitiva, menos rentable y
así mal van las cosas. Por cierto, en nuestra Marbella el turismo residencial,
mal que pese a algunos, sigue siendo uno de los resortes propios y distintivos
para luchar con esa terrible lacra de la estacionalidad. Y aunque el entorno
legal y económico, desde luego no ayuda para nada, tendríamos que luchar algo
más de lo que están haciendo nuestras instituciones.

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