COLUMNA DIARIO SUR. Sábado, 18 abril 2015.
'Bandera Roja' por Jacqueline Campos
'Bandera Roja' por Jacqueline Campos
Quizá
la presencia de una bandera roja o amarilla hubiera llamado la atención y
hubiera supuesto una significativa señal de aviso para los jóvenes bañistas que
murieron ahogados en nuestras playas esta semana. Tan solo una pequeña
advertencia a tener en cuenta antes de sumergirse en unas aguas no vigiladas
por profesionales. Las investigaciones siguen su curso para determinar cuales
fueron las causas verdaderas de este trágico accidente pero, una vez más,
quedan en evidencia absurdas y obsoletas reglas y normas burocráticas que uno
no puede tragar ni con toda la saliva del mundo. Es totalmente inadmisible la completa
ausencia de vigilancia un solo día del
año en las playas de un destino turístico tan importante como es Marbella. De
que sirve jactarse de estar entre las ciudades elegidas por los ultra ricos
para adquirir una segunda residencia, como nos adelantaban en el último estudio
de turno, si resulta que se carece de un servicio tan elemental como es la de
velar por nuestras vidas en un lugar del que no paramos de presumir que posee
28 kilómetros de litoral.
Proclamamos
a vivas voces nuestro objetivo de ser una ciudad inteligente para situarnos en
el nivel de lo que demanda la sociedad moderna en la que vivimos hoy en día y,
de verdad, que con estos tristes acontecimientos lo único que conseguimos es
que se ponga en entredicho el coeficiente intelectual de más de uno. Entiendo
que desde la administración municipal se esté haciendo encaje de bolillos para
gestionar los presupuestos pero hay cuestiones que son prioritarias. Y eso es
lo que los ciudadanos cabales exigimos a los responsables públicos, que sepan
identificar adecuadamente las prioridades. Puesto que ya sabemos que los fondos
son limitados, es obligado tener claro esto de las prioridades. Porque sinceramente después de ver morir a
estos tres jóvenes en el mar y observar el cúmulo de problemas que surgieron
para su auxilio y rescate, estoy segura que más de uno cambiaría los puntos
wifi de esta ciudad y los de recarga rápida de vehículos eléctricos por la presencia de un equipo
de socorristas todo el año.
Desde
luego, el debate está encima de la mesa de las administraciones y debe estar
también en la sociedad civil porque realmente interesa a todos. Con esto no se
trata de culpabilizar a nadie sino de llegar a conclusiones y dar solución a
este tipo de problemas, evitando
desgracias que seguramente podrían haberse evitado. Empresarios, sindicatos,
responsables municipales así como el sector hotelero consideran que,
efectivamente, debería funcionar un dispositivo de vigilancia y seguridad de
forma permanente en una ciudad que tiene un microclima que invita al baño
verano e invierno. Todos sabemos que para la mayoría de los turistas, la gran
diferencia térmica respecto a sus países de origen hace que la inmersión en el
mar sea un sueño y, además, eso forma parte de nuestro mensaje turístico que
hay que destacar como uno de nuestros activos diferenciales. Trabajemos para que ese sueño no sea la peor
de las pesadillas de las familias de los que vinieron a disfrutar de nuestros
atractivos y, sin embargo, encontraron la muerte. Si estamos luchando contra la
estacionalidad que tanto nos afecta, desde luego no vamos por muy bien camino.



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