'Gripeycalma'


Columna Diario SUR. Sábado, 1 de febrero 2014

'Gripeycalma' por Jacqueline Campos



El fallecimiento de varias personas en hospitales andaluces debido a la gripe A ha encendido las alertas y da la impresión de que nos encontramos con una grave amenaza para la salud pública. La sociedad, en esta época de recortes, se siente más débil ante este tipo de riesgos. Y es que, efectivamente, la gripe ha llegado a España, como todos los años. La llaman gripe A como si fuera especial, pero es la gripe estacional de todos los años, con su mezcla de virus de la gripe, incluyendo los tres géneros, A que es el más frecuente, B y C.


 Ante el inevitable alarmismo en el que caemos cuando se habla de epidemia, sea del tipo que sea, deberíamos tener claros algunos conceptos y tranquilizarnos entre nosotros mismos porque los que deberían hacerlo posiblemente estén más entretenidos haciendo números y caja. La gripe es una enfermedad leve, que en la mayoría de los casos se pasa sin ningún síntoma. Según los especialistas, cuando la gripe se deja notar dura dos, tres días y cede al cabo de la semana. Pero realmente, solo se complica en algunos casos raros como, por ejemplo, en pacientes complejos con varias enfermedades crónicas y muy debilitados. En cambio, ni las embarazadas, diabéticos, hipertensos o asmáticos están incluidos en el grupo de riesgo para las complicaciones de la gripe.


Además, lo que comúnmente denominamos cuadros gripales como fiebre, malestar general, dolor muscular, tos, dolor de garganta y otras hierbas, resulta que no se deben a los virus de la gripe, sino a otros virus y bacterias y que solo la quinta parte de los pacientes con gripe, tienen gripe de verdad. Todos los años se mueren en España unas 1.300 personas de gripe sobre un total de 400.000 fallecimientos,  de forma que la muerte por gripe produce sólo el 0,3% de la mortalidad global, recayendo sobre  pacientes con situaciones y procesos complejos.

Después de hablar con varios expertos, podemos saber que la gripe de este invierno es la de siempre y provocará muertes que no podemos evitar ni con la vacuna, ni con los antivirales que no impiden ni las hospitalizaciones, ni las neumonías, ni las muertes. La vacuna sólo evita los síntomas de gripe si el paciente tiene gripe­gripe, si los virus que afectan a la persona cuadran con los de la vacuna y si se ha vacunado entre uno y tres meses antes de la gripe. O sea, menos posibilidades que nos toque el gordo de la lotería.
¿Consecuencia? Los hospitales, las urgencias y los centros de salud se colapsan de pacientes durante la epidemia de gripe, o similar, y en especial este año por el efecto de los recortes. Un médico muy conocedor del tema me comentaba que realmente la gente tiene que vivir y disfrutar de la vida, ir al trabajo si lo tiene y mantener su actividad diaria habitual. Vamos, que nos dejemos de tanta paranoia y que nos dejemos de miedos a nada pandémico. Es decir, mantener la ‘gripeycalma’ un nombre acuñado hace ahora cinco años para poner tranquilidad en la población y los profesionales ante la gripe A. Y si salen noticias sobre la gripe, pensemos que posiblemente se trata de una alarma interesada para promover la venta de vacunas y antivirales. Medicamentos, no agua bendita, que también tienen sus efectos secundarios.

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