Columna Diario SUR. Sábado, 16 de junio 2012
'Desnudo integral' por Jacqueline Campos
Marbella acoge en exclusiva ‘The Human Body’ una exposición de cuerpos humanos completos que nos deja explorar con todo detalle lo que hay debajo de la propia piel. Pues así de desnudo y meticulosamente diseccionado se nos ha quedado el cuerpo a todos, ó casi todos, al conocer la noticia del rescate financiero. El recuerdo de la famosa frase de nuestro anterior presidente del Gobierno diciendo que nuestro sistema financiero era el mejor del mundo me produce una sensación, mezcla de vergüenza e indignación, de cómo un gobernante puede estar tan lejos de la realidad o ser tan irresponsable. Vamos, que mejor hubiera sido que se arrimara al Dr. Gunther von Hagens, el creador de la mencionada muestra, que al gobernador del Banco de España. Al menos le hubiera dado más cargo de conciencia al pensar como nos íbamos a quedar con semejante situación.
No sabemos exactamente cual es la expresión correcta que mejor define lo que esta pasando con nuestros bancos, incluyendo las antiguas cajas de ahorros convertidas también en bancos. ¿Es recapitalización? es decir, la entrada de dinero fresco desde el exterior para aumentar el capital de los bancos y facilitarles su funcionamiento y competividad en los mercados actuales. ¿O es rescate? es decir, la entrada de dinero vía prestamos al estado para que cumpla sus obligaciones de pago corrientes, que de otra forma dejaría impagadas dando lugar a suspensiones de pagos estatales.
La pregunta que cualquier ciudadano se hace ante estos ingentes movimientos de capitales es, si realmente hay que salvar a los bancos o podríamos dejar que se hundieran. Y desgraciadamente, la respuesta es que no nos podemos permitir mandar a hacer puñetas a las entidades financieras. En primer lugar, porque Europa no nos lo consentiría ya que nuestros bancos deben mucho dinero a sus homogéneos europeos. Y en segundo lugar, porque tampoco podríamos dejar tirados a todos los que han depositado su dinero en los bancos creyendo que eran seguros, ni a los miles de ciudadanos normales que compraron acciones de los mismos.
Otra pregunta, todavía más dolorosa, es si es lícito y moral poner este dinero para salvar los bancos mientras que no se pueden encontrar recursos para evitar los recortes de los servicios públicos, incluso los básicos y elementales como la salud, educación o el sistema de pensiones. Y la respuesta, desgraciadamente también, es a favor de esta inyección monetaria al sistema financiero porque de no hacerlo tendríamos que salir de Europa al romper los principios básicos que marca la Unión, provocando daños en todos los países.
Al final, todo esto costará mucho a los ciudadanos. Más impuestos y menos servicios públicos, pero lo realmente indignante es que los responsables de tanto daño al país se vayan de rositas. Así que, cada vez, somos más quienes creemos que el Banco de España debe enviar a la Fiscalía General toda la documentación para que realice una investigación profunda. Que por cierto, el papel del gobernador del Banco de España es también para pedirle alguna responsabilidad sobre esta deuda externa y que al menos deje de ser eterna.
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