Columna Diario SUR. Sábado, 30 de marzo 2013
'Aire de Fiesta' por Jacqueline Campos
Parece que después de unos días de tregua y pasión, nos vemos
inmersos en una situación en la que la justicia acapara todo el protagonismo.
Buenos momentos para unos y más que malos para otros. Porqué vaya mal trago
tuvo que pasar el Príncipe Felipe cuando, por casualidades de agenda y con la
noticia caliente de la imputación de su hermana, le tocó decir aquello de ‘la
función de los jueces cobra aún mayor trascendencia en momentos complejos como
los actuales’. Pausa para tragar saliva gorda ante los magistrados presentes y
terminar diciendo que ‘los miembros de la carrera judicial sois
merecedores de la mayor confianza’. Esto sí que es una imputada.
Y como decía buenos momentos para otros tras conocer, tal y
como adelantaba este periódico, que el Tribunal de Cuentas da la razón al Ayuntamiento
y dicta el embargo de más de cien inmuebles a los hijos de Gil, además de pagar
muchos millones a Marbella. Es decir, devolverlos. Una herencia puede tener
mucha guasa, sobre todo en estos casos, pero la justicia debe proteger los
derechos de los ciudadanos y esto es lo que hay. Sin duda, es una buena noticia
para los ciudadanos que, a base de muchísimo esfuerzo, intentan la estabilidad
y restablecimiento de unas arcas municipales hechas añicos. Esfuerzo y valentía
como lo demuestran empresarios y emprendedores que con la está cayendo, son
capaces de iniciar la aventura de abrir un comercio y hacer una inversión
considerable, contratar a personal y, en fin, comprometer su futuro en una
embarcada de esas características.
Desde luego, alegra ver que todavía haya gente que venga de fuera, confíe en Marbella, en sus
posibilidades y apueste por esta ciudad. En los últimos días he acudido a la
inauguración de varios establecimientos y hay que aplaudir a este tipo de
personas que son capaces de apostar y de comprometerse con un trabajo diario, a
veces de muchas horas. Es el caso de otro emprendedor, venido de fuera también,
de esa tierra tan auténtica como es Asturias con quien tuve la oportunidad de
conversar en una de las citadas aperturas y a quien un par de días antes pude
ver cargando una carretilla a las tantas de la noche en las puertas de su negocio.
Quizás, esto es lo que nos hace distintos en Marbella, un
lugar al que hemos llegado desde muy distintos rincones. No ya solo de España
sino de toda una Europa con ganas de hacer cosas, emprender y de conseguir que
esta Marbella sea realmente diferente. Ese crisol de nacionalidades y orígenes
tan diversos que la caracteriza en una seña de identidad que nos diferencia del
resto de ciudades. Y estas cuestiones hacen destacar el aire de fiesta de esta
Semana Santa que comienza a abrir ya la temporada en que Marbella y, en general,
la Costa del Sol, empieza a salir de su letargo invernal. De esa larga
temporada baja, que este año ha resultado especialmente dura, esperemos que de
forma excepcional y que no instaure una nueva dimensión de la estacionalidad
turística.
Y aunque la lluvia que no nos abandona desde hace tiempo y de
alguna forma ha reducido la potencialidad de la Semana Santa, da alegría volver
a ver tantos coches de nuevo por Marbella y nuestras tiendas abiertas hasta
altas horas de la tarde. Es posible que falle o se debilite el turismo
vacacional pero siempre hay esa reserva de miles de turistas residenciales que
abren sus casas en cuanto se acerca el verano y con ello nos devuelven la alegría
del movimiento y de la actividad. Como decía la canción de nuestra dulce y
entrañable amiga Karina, con a y una sola n, seguro que nuestros visitantes y
turistas dirán aquello de ‘la gente sonríe cuando ve que pasamos y que gritamos
viva la vida’. Pues sí señor, como para no sonreír y encima cantar con ellos lo
de ‘vamos decididos a pasar este día con alegría y con buen humor…’


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